19 septiembre, 2010

Peso del Caribe en la literatura

Julio Escoto, M. A.
Congreso en Eichstätt
KATHOLISCHE UNIVERSITÄT EICHSTÄTT
ZENTRALINSTITUT FÜR LATEINAMERIKA-STUDIEN
Abril 17, 2002

El complejo Caribe
Durante el pasado Equinoccio de Primavera asistí en la ciudad de La Ceiba, litoral Atlántico de Honduras, a la inauguración de la Casa de Cultura con que el pintor Julio Vizquerra abría al público una nueva opción de desarrollo intelectual. La Ceiba, a 403 kilómetros de la capital Tegucigalpa, es un puerto de 300 000 habitantes, sumamente alegre, donde se dice que el poeta colombiano Porfirio Barba Jacob concluyó su “Canción a la Vida Profunda”, donde José Martí conferenció con sus convidados a la revolución, temporalmente residenciados en Honduras —Máximo Gómez, Antonio Maceo, Flor Crombet— (Antúnez. 1989) antes de emprender la gesta final; en que nació uno de los más vigorosos enclaves de ascendencia árabe asentados en América (Euraque, 1996), y una ciudad que, curiosamente, lleva el nombre del árbol sagrado de los pueblos Mayas (Ceiba pentandra), que ellos consideraban como puente gnóstico entre realidad visible e Inframundo.
Los actos de inauguración incluyeron la presentación de un exquisito violinista nacional, Fernando Raudales, así como de una pianista salvadoreña y un tenor guatemalteco, quienes debieron competir con el oleaje cercano para hacer oír sus melodías clásicas. Luego el cantautor Guillermo Ánderson interpretó diversas composiciones a ritmo de punta y reggae; más tarde ocupó el improvisado escenario un cuadro local de ballet y el acto finalizó con doce bailarinas de raza negra, todas ellas de la tercera edad, que forman el grupo de danzarinas de Sambo Creek, una villa poblada por descendientes de garífunas exportados por los ingleses a la costa de Honduras desde la pequeña isla de San Vicente en 1796 (Gargallo, 2002).
En esa cita se hablaba español, inglés, francés y garífuna, y un médico alemán, Sigfried Seibt, conversaba con su nieto instruyéndolo en ese idioma. Los invitados consumían vino francés, ron de Cuba, whisky escocés o cierto ponche en que no debía estar ausente el aguardiente local. Al concluir la velada se descubrió una hermosa fuente de paté de foie que los invitados no vacilaron en acompañar con cazabe, una especie de tortilla costeña mayormente elaborada con pasta de yuca.

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http://www.fileden.com/files/2009/8/16/2545575/Conferencia%20Alemania%202002.pdf

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